Por Robert VargasAquel policía, de esos definidos como "correctos", que salen a las calles cada día a combatir la delincuencia sin saber si regresaran a su hogar con su familia, se acercó a Ciudad Oriental y se destapó con esta expresión:
-"¡Si aparecieran diez policías con cojones, como yo, formaríamos un sindicato".
Hasta hace algunos años, una expresión de ese tipo en las filas de la Policía Nacional sería algo impensable.
Lo interesante es que el policía, un oficial de carrera, luego lo repitió delante de otros de su mismo rango.
A Ciudad Oriental están llegando denuncias de situaciones en los cuarteles como como si se tratara de un río desbordado, que saca a flote todo lo que hay en su lecho.
"Pequeños" detalles de privilegios a favor de algunos miembros de la institución del orden se han sumado a otras situaciones arrastradas desde décadas atrás para convertirse, poco a poco, en una bola de nieve que avanza sin control.
Uno de los oficiales le comentó a Ciudad Oriental que "Yo soy teniente, y ahora un raso del nuevo programa gana más sueldo que yo. ¿Para qué me han servido mis años de esfuerzos y sacrificios todos los días exponiéndome a que me maten en las calles?".
En otro lugar, un sargento mayor con muchos años de servicio, se avergonzó de su vieja pistola al observar el arma reluciente que llevaba uno de sus camaradas recién integrados al plan de seguridad ciudadana.
-"A ellos les entregan pistolas nuevas...", comentó mientras se percibía que estaba afectado por un sentimiento de "inferioridad".
Los miembros de una patrulla "doble", como denominan a los policías motorizados que hacen vigilancia en pareja en motocicletas, le comentó a Ciudad Oriental su disgusto por que "a los nuevos le entregan radios en perfectas condiciones y, mira esta, yo tengo que amarrarla para que funbcione bien".
Un caso interesante fue el de un mayor policial con unos 25 años en servicio.
Este estaba furioso porque otro policía, mayor ígual que él, le aumentaron el sueldo en forma sustancial "y a mí me dejaron con estos tres cheles".
Ciudad Oriental ha sido testigo, incluso, de abierta insubordinación a sus superiores por parte de policías que están dispuestos a aceptar ser despedidos o dicen que "si me joden mucho, tienen que matarme", mientrs acarician su pistola.
Fue en ese ambiente que uno reclamó el surgimiento de "diez policías con cojones" para formar un sindicato.
Algunos policías y militares se quejan de que "ustedes, los periodistas, no dicen lo que nos está sucediendo".
-"Es que ustedes nunca habían dicho lo que les sucede, tal como lo están diciendo ahora", le respondimos.
Ahora, por primera vez, policías y militares están diciendo más abiertamente, lo que nunca habían dicho. Cosas de los tiempos.
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